
«Componer me permite conectar con una parte de mí que no siempre me permite mostrar la sociedad»
1. Tu nuevo álbum se llama El Escondite. ¿Qué se esconde exactamente en esta obra?
Respuesta: El Escondite es un lugar simbólico. Es el espacio donde guardo todo aquello que no muestro en mi día a día: miedos, fragilidades, deseos y recuerdos que no siempre sé expresar con palabras. En este disco he querido abrir un poco esa puerta y compartir ese universo íntimo sin filtros.
2. El disco combina tu lenguaje neoclásico al piano con capas electrónicas muy sutiles. ¿Cómo encuentras el equilibrio entre ambos mundos?
Respuesta: No lo pienso demasiado. Para mí el piano es mi voz más honesta, mientras que la electrónica es el eco emocional que queda después. Me gusta que convivan, que se escuchen entre sí. A veces la electrónica es casi imperceptible, pero está ahí, como las emociones que uno siente pero no dice.
3. ¿Qué papel jugó la introspección durante la creación del álbum?
Respuesta: Ha sido el tema central. Necesitaba un espacio para volver a mí, para entender en qué momento estoy y qué cosas sigo arrastrando. El álbum fue como un espejo. Me obligó a mirar hacia dentro incluso cuando no quería.
4. Muchos artistas hablan de la música como una herramienta de conexión personal. ¿Es tu caso?
Respuesta:
Totalmente. Para mí la música es casi un territorio secreto. Cuando compongo, siento que entro en un espacio donde todo es más honesto, más desnudo. En mi día a día muchas veces siento que tengo que adaptarme, contener partes de mí que no siempre son bien recibidas o comprendidas. Pero frente al piano todo eso desaparece: puedo ser vulnerable, oscuro, luminoso, contradictorio o frágil sin explicarlo, sin justificarme.
Y, de hecho, la música me permite conectar con una parte de mí que no me permite mostrar la sociedad. Cuando toco, siento que esa parte por fin tiene voz y puede salir a la luz sin sentir miedo. Es como abrir una ventana que solo yo sé que existe. En ese espacio, me siento completo, aunque sea por unos minutos.
5. ¿Hay algún tema del álbum que represente especialmente esa idea?
Respuesta: Sí, el tema que cierra el disco. Lo compuse en una sola toma, casi sin pensar. Tiene algo de confesión, de rendición emocional. Es el esqueleto puro de lo que siento cuando me permito ser yo sin máscaras.
6. Hablemos del título otra vez. ¿Por qué El Escondite y no, por ejemplo, “Refugio” o “Intimidad”?
Respuesta: Porque esconderse no siempre es negativo. A veces necesitas desaparecer un poco para entenderte. Me gusta la connotación infantil del escondite, ese juego en el que te ocultas esperando que alguien te encuentre. En el fondo este disco es eso: un “estoy aquí, aunque no lo parezca”.

7. ¿Cómo fue el proceso de composición? ¿Muy racional o intuitivo?
Respuesta: Muy intuitivo. Me sentaba al piano y dejaba que las manos fueran por delante de mi mente. Cuando luego añadía electrónica, lo hacía pensando más en texturas que en producción. Buscaba que cada sonido respirase por sí mismo.
8. ¿Te influyó algún paisaje, lugar o momento concreto durante la producción?
Respuesta: Sí, las noches. Cuando la ciudad calla, siento que yo también puedo escucharme. Muchas ideas nacieron en ese silencio imperfecto de los lugares habitados pero quietos.
9. En tus anteriores trabajos hablabas mucho de apertura emocional y de soledad. ¿Qué añade El Escondite a esa narrativa personal?
Respuesta: Es como una continuación natural. Si My body is open fue la apertura y Solitude el conflicto de ser auténtico, El Escondite es la consecuencia: encontrar un lugar interno donde reconstruirte sin ruido externo.
10. ¿Qué esperas que sienta quien escucha el álbum?
Respuesta: Ojalá sientan permiso. Permiso para ser vulnerables, para detenerse un momento, para sentir sin prisa. No quiero transmitir nada concreto, solo abrir un espacio para que cada persona encuentre su propio escondite.
11. ¿Qué papel juega el minimalismo en tu música?
Respuesta:
El minimalismo es casi una filosofía de vida para mí. No solo aparece en mi música, aparece en mi día a día. Creo que cuando eliminas lo que sobra, lo que queda habla mucho más fuerte. Y eso lo aplico tanto a mis composiciones como a mi forma de vivir.
Mi casa, por ejemplo, es extremadamente minimalista: muy poquitos muebles, apenas algunos cuadros, nada que no sea esencial. En mi armario ocurre lo mismo. Solo tengo un pantalón vaquero, un par de camisetas negras, un par de camisetas blancas, algo de ropa de abrigo, una cazadora y un único traje. Nada más.
Ese despojamiento me ayuda a escuchar mejor, a no distraerme, a vivir con una claridad que luego se refleja en mi música. En mis composiciones también busco eso: dejar solo lo imprescindible, porque ahí es donde aparece la verdad del sonido. Una única nota, si está puesta con intención, puede crear más emoción que un arreglo enorme. Para mí, el minimalismo no es una estética: es una forma de respirar.
12. ¿Qué viene ahora para Vicente Roca después de El Escondite?
Respuesta: Más búsqueda. No tengo una hoja de ruta clara. Me gustaría explorar actuaciones más experimentales, jugar con visuales y silencio, y seguir componiendo desde un lugar honesto. Lo único seguro es que seguiré escapando dentro de la música para encontrarme.
🎵 ¿Quieres tener El Escondite de forma física y especial?
Si te interesa escuchar el álbum de una manera íntima, como se merece, puedes reservar tu copia en formato vinilo a través de mi página oficial: vicenteroca.com/reserva-album-el-escondite. Allí encontrarás la edición limitada y, al reservar, tendrás también acceso anticipado a la versión digital, además de beneficios exclusivos como descuento especial en conciertos. vicenteroca.com